Esto no es una pipa. Es la representación de una pipa.
Esta que escribe no soy yo, y la que ustedes leen tampoco,
es la representación que yo hago de mí y lo que ustedes
creen que saben de mí.
Lo que hacemos en mi profesión no es el pasado,
es la representación del pasado... y se llama Historia.
que cuando está bien escrita, no es infumable
aunque tampoco es una pipa...
Cuando vi los cursos del primer semestre, el primero que yo escogí fue "Introducción a una nueva teoría de la historia". Varios me recomendaron no hacerlo, pero era mi única decisión segura entre las posibilidades y mi elección a cuatro materias.
Inicié la clase sintiéndome medianamente segura. En la maestría ya nos habían dado a leer varios de los autores que retomaría y no me asustaba ese hecho, además, me llamó la atención el doctor que daría el curso, pues me parece que es uno de los pocos que se meten en temas como la historia de los conceptos, o propiamente, historia de la cultura, que tiene que ver más allá de ver qué libros lee la gente o qué arte produce.
A unas semanas de haber empezado varios estaban arrepentidos. Hoy día, cuando estoy a unas horas de entregar el borrador de mi trabajo final y varios de mis compañeros se dan de golpes por haber entrado, a mí me sigue gustando el curso. En broma, varios me dicen que es porque seguro me gusta el profesor, siguiéndoles el juego, les digo que sí. Su clase sí es enredosa, habla demasiado y siento que se asusta ese gran silencio que se produce cuando nos pide la opinión sobre lo que leímos. Pocos lo intentan, la mayoría seguimos callados y eso provoca que el maestro siga en su rollo y continúe su "autopoiesis" y nos quedemos en una sola idea en toda la clase.
Yo no hablo porque la verdad entiendo poco. Peor aún, cuando leo trato de hacer mis propias reflexiones intentando hacer comparaciones que no llevan a mucho. Mi preparación académica me lleva a leer como si estuviera leyendo en inglés, chino... o alemán. Como dijo un compañero "toca ser buen amante, buen esposo, buen padre, buen hijo, buen compañero... y para chingarnos más la vida y como si eso fuera poco, toca leer a Luhmann".
Yo creo que he sacado mucho provecho de la clase y de las reflexiones que en ella se hacen. Pocos se preguntan para qué sirve realmente la historia en una época donde los ídolos han muerto y se considera una deshonra crear nuevos. Para qué funciona si ya nadie cree en sus enseñanzas. Para qué hacerla si no tiene función alguna. Todo es una representación, un espejo, un reflejo. El historiador está cooptado por instancias de poder que le ponen en un lugar que inconscientemente le dicta qué historiar, bajo qué parámetros y cómo debe formalizar el resultado. En otras palabras, "esta no es una historia".
Pareciera que todo se relativiza. Pero al mismo tiempo, nos esforzamos en comprender que más bien todo se historiza. No son las mismas necesidades de hace más de 200 años en que en todos los países (y por ende academias) se pretendía construir la nación. Ya no se nos exigen esas explicaciones sobre las clases, la pobreza, la sociedad que se pidieron hace 100 años. Para la sociedad actual, la historia es una construcción narrativa que nos da una mirada del pasado, una mirada contingente, que requiere más observaciones para comprender qué fue realmente. La historia la escriben los vencedores porque así lo quería la sociedad misma; cuando ésta cambió, los vencidos comenzaron a expresarse.
No existe la realidad del pasado, porque este ya fue. En el presente está la memoria, selectiva y a la vez, recreada. Ya no hay lecciones que aprender, por ende, el futuro se vuelve nuevamente completamente abierto.
La Historia (H mayúscula) es historizable. Cada sociedad exige de ella lo que cree que le dará. Cada una de ella tiene una narración de hechos que seguramente, en algo le servirá. Ceci n'est pas une histoire, c'est la Histoire.
PD: segurito me irá del nabo en la clase. Ante esta situación, como observadora, entre las contigencias que se me presentan es la de reprobar. Que la doble contigencia me ayude. Que la autopoiesis sea lo suficientemente analítica para poder crear un sistema de comunicación con mis colegas y profesores, para lograr así, la clausura operacional.
o algo así.










8 comentarios:
Tazy, me gustó mucho el post. No estoy de acuerdo con nada. No soy un positivista ingenuo pero a mí modo muy retorcido todavía soy un positivista.
saludos!
Soy ingeniero, qué quieres, necesito mi realidad objetiva.
joder leche!
Mujer, yo tampoco entendería mucho: me tiendo a entender la historia, o más bien a leerla como si de una novela se tratara. Y pues, parece que por ahí no es.
Tranquila, te irá bien, Saludos
Una de estas cosas, no es como las otras...
Es bastante complicado, pero necesario hacerse este tipo de preguntas sobre las razones de nuestra actividad. No se trata sólo de defenderlo de externos, de extraños que nos dicen que las humanidades y pensar la humanidad no es productivo o útil, lo más complicado es enfrentarse a uno mismo y defender que esta profesión, que es amor,sangre y lágrimas, tiene un motivo. Como bien señalas, a diferencia de hace 200 años, nosotros debemos plantearnos otras necesidades y otras respuestas a la Historia.
Le dejo por ahora. Un abrazo.
Excelente post. Más por sus alusiones a la idea y el concepto.
Pues pasa lo mismo con todas las humanidades, el mundo de ahora dice ¿para qué sirve?, como esperando que le digas, a manera de manual de automóvil, todas las funciones que posee.
Lo más sencillo es decir: no sirve para nada, pero alimenta el espíritu de la humanidad, que bastante famélica se encuentra.
¡Carajo!
Durísima cuestión. Estamos ante una crisis de paradigma. Los 2 extremos se han agotado. Por una parte el positivismo mostró su fracaso al darnos cuenta de que no existe eso que se llama "la verdadera historia". A su opuesto, el posmodernismo, tampoco le ha ido muy bien con eso de que "no podemos conocer el pasado, sólo lo que se ha dicho de él".
Y, paradójicamente, cuando todo lo demás se ha agotado, triunfa el positivismo, es decir, sólo la descripción de lo que se conoce del pasado. Y lamentablemente los que nos dedicamos al estudio de la historia nos perdemos en solamente buscar en el pasado sin pensar en si tiene sentido hacerlo. Nos ahogamos en teorías y postulados de autores muertos.
¿Qué hacer ante eso? Dame 3 años para pensarlo y a lo mejor ni te digo.
Qué bonito post.
Impresionante... Si tan solo hubiese entendido algo. XD
Nombre, muy cierto.
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