Mi madre me enseñó a elegir, fue muy puntual en decirme: "a ver, la que se echa el tiro eres tu, no te quedes ni con el primero, ni con el menos peor; elige lo que a tí te gusta, te llena y te satisface"... bueno, en realidad parafraseo, pero el punto es ese.
En mi familia siempre ha habido libertad de elección, bajo la responsabilidad de cada quien. Mi hermano y yo ya no somos católicos, lo cual no fue muy agradable a ojos paternos y maternos pero nos respetaron. Curiosamente sólo hay una petición sobre nuestras decisiones: en esta casa, no se permiten panistas.
Mi familia tiene una herencia política impresionante. Mi abuelo paterno fue agrarista y casi fundador del PRI en un municipio local. Mi abuelo materno siempre ha sido de izquierda y fue integrante del partido comunista. Mis dos padres tienen una tradición priísta de años (muy respetable -su tradición, no tanto el partido-) la cual se ha roto con mi hermano y conmigo que nos declaramos de izquierda. En esta familia las discusiones de mesa son sobre las tendencias políticas, los partidos y sus dirigentes y jamás ha habido un enfrentamiento que resulte con sangre.
Por esa razón, hemos crecido en un ambiente plagado de información acerca de los partidos y sobre las contiendas electorales. A mis padres les tocó "perder" la gobernatura por primera vez, la cual lloraron con su gente y unos tragos de tequila; a mis padres les enojó que Madrazo fuera su candidato pero estuvieron siempre ahí. En esa campaña fue cuando aprendí lo que sé: uno debe votar por quien confía, no en quien le dice la borregada que lo haga. Mis padres son priístas no porque les digan, sino porque en serio creen en su partido, para ellos, es lo que les llena, les satisface, les completa.
Para mí no. En diversas ocasiones, sobre todo en las elecciones presidenciales del 2000 y 2006 voté por otros candidatos que no eran los "gallos" de mis padres. La más notoria fue la de hace dos años, cuando en la competencia para presidencia municipal mi hermano y yo votamos E HICIMOS CAMPAÑA por un candidato y mis padres por otro. Cordialidad y risa reinaba en la casa cuando salíamos unos de amarillo y otros de rojo. En esa ocasión fue la primera vez que yo anulé el voto, y fue para diputados locales.
Honestamente, a mí no me pueden decir que no sé nada de política, que no me interesa, que desconozco de qué hablo, que soy una pendeja en este tema. En esta casa se vive intensamente el proceso electoral desde que yo tengo memoria, a mí no me cuentean. En esta casa se han programado campañas de dos partidos (de a mínimo) se tiene gente que ha trabajado en las bases desde sus juventudes, una historiadora y un politólogo. A mí no me vengan que el voto nulo no es razonado.
¿Por qué anulé esa vez? porque ningún candidato, ningún partido me ofreció ni un candidato decente y peor aún, ninguno tenía una plataforma de campaña que me convenciera. Triste, ¿no?
Desde hace meses, ya venía pensando en el voto nulo. Lo que me agradó más fue ver que no era la única en hacerlo, sino que somos varios. ¿Qué es lo que me convence de esta participación? Para empezar, que demuestro que sí quiero votar, que es mi intención, que la política sí me interesa pero que no me convencen quienes en ella están. Recuerdan las elecciones del porfiriato? la gente IBA A VOTAR contra de Díaz pero no les hacían caso. Pero lo hacían con la convicción de poder demostrar su interés. El voto ha sido anulado por el sistema mucho antes que lo hicieramos los votantes, ahora, les demostramos votando, que podemos usar el mismo sistema para mostrar nuestra antipatía al mismo.
No pienso hacer de este post una apología del voto nulo. La verdad si yo tuviera UNA plataforma de campaña decente en mi distrito, votaría por ella. Pero, veamos, distrito federal electoral de Aguascalientes:
Les pongo un ejemplo bien fácil: soy soltera por gusto, porque las propuestas (inclusive las de matrimonio) hasta ahorita no me han convencido. No ando viendo con quien me voy a casar porque, POBRE DE MÍIIII soy solterona, snif, snif. No, yo elegí ser soltera, me gusta mi vida. Sí, de repente se antoja un buen los apapachos pero no me voy a ir con el primer pendejete "menos peor" que me salga.
Yo NO VOTÉ por FeCal, pero voté y eso me da derecho a criticarle. Mañana NO VOY A VOTAR POR EL QUE GANE, PERO VOY A VOTAR, porque es mi derecho hacerlo, porque es mi derecho a decirles que ninguno me convence y a ese que gane le voy a decir: mi buen, felicidades, chíngale que te estoy viendo, como ví a los anteriores, como veo al pinche gober, como veo a los diputados locales, como veo a FeCal. Mi madre me enseñó a elegir lo que a mí me convenía y eso voy hacer mañana. Elijo anular, para mí, anular es expresarme. Lástima, en serio, que no quieran oírme.
En mi familia siempre ha habido libertad de elección, bajo la responsabilidad de cada quien. Mi hermano y yo ya no somos católicos, lo cual no fue muy agradable a ojos paternos y maternos pero nos respetaron. Curiosamente sólo hay una petición sobre nuestras decisiones: en esta casa, no se permiten panistas.
Mi familia tiene una herencia política impresionante. Mi abuelo paterno fue agrarista y casi fundador del PRI en un municipio local. Mi abuelo materno siempre ha sido de izquierda y fue integrante del partido comunista. Mis dos padres tienen una tradición priísta de años (muy respetable -su tradición, no tanto el partido-) la cual se ha roto con mi hermano y conmigo que nos declaramos de izquierda. En esta familia las discusiones de mesa son sobre las tendencias políticas, los partidos y sus dirigentes y jamás ha habido un enfrentamiento que resulte con sangre.
Por esa razón, hemos crecido en un ambiente plagado de información acerca de los partidos y sobre las contiendas electorales. A mis padres les tocó "perder" la gobernatura por primera vez, la cual lloraron con su gente y unos tragos de tequila; a mis padres les enojó que Madrazo fuera su candidato pero estuvieron siempre ahí. En esa campaña fue cuando aprendí lo que sé: uno debe votar por quien confía, no en quien le dice la borregada que lo haga. Mis padres son priístas no porque les digan, sino porque en serio creen en su partido, para ellos, es lo que les llena, les satisface, les completa.
Para mí no. En diversas ocasiones, sobre todo en las elecciones presidenciales del 2000 y 2006 voté por otros candidatos que no eran los "gallos" de mis padres. La más notoria fue la de hace dos años, cuando en la competencia para presidencia municipal mi hermano y yo votamos E HICIMOS CAMPAÑA por un candidato y mis padres por otro. Cordialidad y risa reinaba en la casa cuando salíamos unos de amarillo y otros de rojo. En esa ocasión fue la primera vez que yo anulé el voto, y fue para diputados locales.
Honestamente, a mí no me pueden decir que no sé nada de política, que no me interesa, que desconozco de qué hablo, que soy una pendeja en este tema. En esta casa se vive intensamente el proceso electoral desde que yo tengo memoria, a mí no me cuentean. En esta casa se han programado campañas de dos partidos (de a mínimo) se tiene gente que ha trabajado en las bases desde sus juventudes, una historiadora y un politólogo. A mí no me vengan que el voto nulo no es razonado.
¿Por qué anulé esa vez? porque ningún candidato, ningún partido me ofreció ni un candidato decente y peor aún, ninguno tenía una plataforma de campaña que me convenciera. Triste, ¿no?
Desde hace meses, ya venía pensando en el voto nulo. Lo que me agradó más fue ver que no era la única en hacerlo, sino que somos varios. ¿Qué es lo que me convence de esta participación? Para empezar, que demuestro que sí quiero votar, que es mi intención, que la política sí me interesa pero que no me convencen quienes en ella están. Recuerdan las elecciones del porfiriato? la gente IBA A VOTAR contra de Díaz pero no les hacían caso. Pero lo hacían con la convicción de poder demostrar su interés. El voto ha sido anulado por el sistema mucho antes que lo hicieramos los votantes, ahora, les demostramos votando, que podemos usar el mismo sistema para mostrar nuestra antipatía al mismo.
No pienso hacer de este post una apología del voto nulo. La verdad si yo tuviera UNA plataforma de campaña decente en mi distrito, votaría por ella. Pero, veamos, distrito federal electoral de Aguascalientes:
- PAN: Alfonso Reyes, "El mosco", quien llevó a la quiebra al municipio y le dejó todo listo a LARF para dar el remate... descartado.
- PRI: David Hernández Vallín. Perdón padres míos, pero su partido no me convence ni un poquito, menos su falta de postura en cosas importantes... juro que si hubiese sido Lorena lo pensaba.
- PRD: Fernando Alferez Barbosa. El PRD, por lo menos en Ags., tiende a repetir a los únicos cuatro integrantes del partido, y cuando entran nuevos no los pelan porque no deja de ser un partido familiar. Lástima, LÁSTIMA, en serio. Una vez más que volverá a perder por falta de criterio y de abrir perspectivas.
- Coalición Salvemos México: Armando López Campa. En serio, a veces me pregunto si AMLO está consciente de los candidatos que tiene en ciertos distritos. Este tipo es el Demetrio Sodi de Aguascalientes, con una gran distinción: no tiene la capacidad de Sodi, en otras palabras, estamos fritos. Un tipo nefasto, chapulín por excelencia, pendejo por naturaleza... ¿y quieren que vote por él?
- Verde: Norma Alicia Molinas... en serio... el verde??? como dicen por ahí: "no, por favor"
- Nueva Alianza: Marco Arturo Reyes. No me da ni confianza el partido, con eso tengo.
- Socialdemócrata: Marco Antonio Haro. Honestamente en este partido sí creía, hasta el relajo Simi/Patricia, snif!. Interesante su propuesta de que sea una persona discapacitada el candidato, pero el partido no me inspira la confianza que tenía en ellos.
Les pongo un ejemplo bien fácil: soy soltera por gusto, porque las propuestas (inclusive las de matrimonio) hasta ahorita no me han convencido. No ando viendo con quien me voy a casar porque, POBRE DE MÍIIII soy solterona, snif, snif. No, yo elegí ser soltera, me gusta mi vida. Sí, de repente se antoja un buen los apapachos pero no me voy a ir con el primer pendejete "menos peor" que me salga.
Yo NO VOTÉ por FeCal, pero voté y eso me da derecho a criticarle. Mañana NO VOY A VOTAR POR EL QUE GANE, PERO VOY A VOTAR, porque es mi derecho hacerlo, porque es mi derecho a decirles que ninguno me convence y a ese que gane le voy a decir: mi buen, felicidades, chíngale que te estoy viendo, como ví a los anteriores, como veo al pinche gober, como veo a los diputados locales, como veo a FeCal. Mi madre me enseñó a elegir lo que a mí me convenía y eso voy hacer mañana. Elijo anular, para mí, anular es expresarme. Lástima, en serio, que no quieran oírme.








6 comentarios:
quedo que quede claro: tengo envidia de los que sí tienen por quién votar, en serio, voten por lo que sí vale la pena.
Qué buen post.
Por todos lados leo ambas caras de la moneda, y qué bonito es ver la opinión de los demás.
Buen post, ya lo dije.
Si todo el mundo hiciera lo que tú acabas de hacer, las cosas cambiarían en menos de un sexenio.
Es cierto... tengo que ir a votar.
Está bien, pues, Chilangelina y tú con su campaña de terror ya me convencieron, e hice mi tarea.
Voy a votar por las buenas opciones, y anular las Hobson's choices.
Vergüenza les debería de dar a ellos que ninguno nos convenció.
Mis dibujitos quedaron bonitos.
Guacala de candidatos, gua-ca-la.
Ahora a temblar y esperar...
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