Por alguna razón extraña me es más difícil hablar de mi apá que de mi amá. Dicen las lenguas de la cultura popular que las hijas y los padres tienen una conexión especial, como la tienen las madres y los hijos. No sé si esto qué tan general sea, pero por lo menos es real en mi caso.
Mi papá viene de una familia pues, tradicional, por decirlo de una forma, así que de repente para él es difícil darse cuenta que le discuto las reglas de la casa. Sé que igual y se hubiera sentido mucho más tranquilo si hubiese sido una chica más normal y se alegraría mucho de tener ya nietos, pero también sé que en el fondo le encanta que que no esté obsesionada con el matrimonio, ni que ande de "noviera"; me llama a media noche para ver dónde ando y cuando salgo con escote, si bien no dice nada, se queda preocupado. También sé que odia que me desvele trabajando, pero le enorgullece que sea tan chambeadora. Se preocupa que vaya irme al infierno por no ir ya a misa, pero me respeta en mi decisión de dejar de ser católica.
Él no es propiamente muy afecto a demostrar con cariños sus sentimientos, pero hace lo que puede, generalmente es más bien del estilo práctico, sin palabras, sin emociones baratas. Le da mucha tristeza que no comparta sus gustos, de hecho muy pocos: no le gusta ir al cine, lee muchas revistas y periódicos, pero pocos libros; es priísta empedernido, le gusta la música norteña y el cine de los Almada, no nos parecemos mucho que digamos y por eso andamos del chongo.
Si me llego a casar, mi apá me va a organizar una boda en el salón ejidal, con grupo norteño y se servirá birria en un plato de plástico con tres divisiones, para también comer arroz y frijoles, por supuesto, con tortillas envueltas en papel aluminio. Si llego a tener un hijo, mi padre lo va a cuidar todos los domingos y lo va a regañar por despertarse tarde. A mi posible marido de menso no lo va a bajar porque mi papi sabe de todos los temas y él no, pero se tomará unos mezcales con él.
Mientras tanto, a mí no va a dejar de vigilarme, de cuidarme, de atenderme, y de muy a su manera, chiquiarme. Que nos vamos a pelear todo el tiempo, sí. Pero sé que no deja de ser una muestra de cariño, que él me quiere y que es capaz de cumplirme el último capricho (hasta de ir a conseguirme un pastel de cumpleaños a última hora), porque sigo siendo su niña berrichuda.
Mi papá viene de una familia pues, tradicional, por decirlo de una forma, así que de repente para él es difícil darse cuenta que le discuto las reglas de la casa. Sé que igual y se hubiera sentido mucho más tranquilo si hubiese sido una chica más normal y se alegraría mucho de tener ya nietos, pero también sé que en el fondo le encanta que que no esté obsesionada con el matrimonio, ni que ande de "noviera"; me llama a media noche para ver dónde ando y cuando salgo con escote, si bien no dice nada, se queda preocupado. También sé que odia que me desvele trabajando, pero le enorgullece que sea tan chambeadora. Se preocupa que vaya irme al infierno por no ir ya a misa, pero me respeta en mi decisión de dejar de ser católica.
Él no es propiamente muy afecto a demostrar con cariños sus sentimientos, pero hace lo que puede, generalmente es más bien del estilo práctico, sin palabras, sin emociones baratas. Le da mucha tristeza que no comparta sus gustos, de hecho muy pocos: no le gusta ir al cine, lee muchas revistas y periódicos, pero pocos libros; es priísta empedernido, le gusta la música norteña y el cine de los Almada, no nos parecemos mucho que digamos y por eso andamos del chongo.
Si me llego a casar, mi apá me va a organizar una boda en el salón ejidal, con grupo norteño y se servirá birria en un plato de plástico con tres divisiones, para también comer arroz y frijoles, por supuesto, con tortillas envueltas en papel aluminio. Si llego a tener un hijo, mi padre lo va a cuidar todos los domingos y lo va a regañar por despertarse tarde. A mi posible marido de menso no lo va a bajar porque mi papi sabe de todos los temas y él no, pero se tomará unos mezcales con él.
Mientras tanto, a mí no va a dejar de vigilarme, de cuidarme, de atenderme, y de muy a su manera, chiquiarme. Que nos vamos a pelear todo el tiempo, sí. Pero sé que no deja de ser una muestra de cariño, que él me quiere y que es capaz de cumplirme el último capricho (hasta de ir a conseguirme un pastel de cumpleaños a última hora), porque sigo siendo su niña berrichuda.
No saben las veces que he llorado viendo ese capítulo.









15 comentarios:
el amor paternal es socialmente innecesario.
Perdóname si suena demasiado personal o exagerado esto, pero yo estaría orgulloso de tener una hija como tú.
Vientos por tu padre por ser un padre intensamente amoroso. (Hasta se parece en algunos aspectos a mi suegro)
Ricardo Árbol, tus comentarios son socialmente innecesarios.
Flavius: Pícatelo.
Ese cap de los simpsons está buenísimo, y si, mi jefe es la onda también. :D
Es chido tener buenos padres; y cada vez más extraño.
que bello, yo quiero ir a tu boda jijiji
Sí había notado que es este blog se habla más de apá y que la mamá es un tanto anónima ji.
Yo tenía uns relación muy similar con mi padre hasta ahora que comencé e vivir en pecado con mi pior-es-nada y santo remedio, se terminaron los agarrones y hay paz y peleamos un poco menos.
Te va a extrañar horrores y eso de discutirle al yerno sobre temas que saben lo que pueden sacar de las casillas como: yo le voy al PRI y tú al PRD y te quiero demostrar que mi partido en más chingón...bla, bla, bla, lo hacen todos los padres no sé por qué, me caga y discuto ahora por eso también.
Mi papá supera los setenta, y en los ùltimos 5 años el parkinson le ha menguado mucho la salud, soy su vivo retrato, sabes?
En mi caso tambien es cierto, además mi mami me regala cosas y mi papá no, aun así lo quiero, lo extraño y espero lo mejor para el por que lo amo con todas mis fuerzas, te mando un beso mensis =D
Mi papá siempre hace trampa y su cumpleaños siempre cae pegado al día del padre y tengo que comprarle doble regalo. Pero es chido el don.
Buuuu! que devuelvan las entradas! En este blog no se ha posteado recientemente, me haces dar vuelta en vano.
Menos twitter y más blog.
"Menos twitter y más blog."
Ese lema de campaña si me late.
Creo que una hija así es mucho más apreciada por un padre como el tuyo.
Yo también creo que entre mi papá y yo hay una relación especial y que estamos cortados con la misma tijera (pero mi corte es más nuevo, por cierto).
Y también entre las escenas de los Simpson, yo lloro con una donde Homero está en la Planta nuclear y tiene una foto de Maggie y todo lo que hace, es por ella.
Ay, que bonito.
Tazy.... Te acuerdas del monero ese que dejo de monear... o al menos de bloguear... pos ha vuelto... vamos eso intento.. regresar a la bloguiada... miles de cosas pasaron pero ahora estoy de vuelta...
Te espero ahi de ves en cuando... nos estamos bloguiando
un abrazo del GeMó!
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